Argentinos/as !!!

La Historia y la Literatura tienen mucho que decir sobre nuestra Identidad. Mi visión no es el único perfil, pero lleva como finalidad la integración del colectivo que consolide la Provincia 25. De manera que funciona como puerta abierta a la memoria y al conocimiento de aquello que, bien o mal, nos pertenece y nos representa. Hecho con afecto para todos los compatriotas...



Mostrando entradas con la etiqueta Geografía Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Geografía Argentina. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de noviembre de 2011

Las Cataratas del Iguazú


La leyenda guaraní sostiene que fue obra de un dios celoso de una bella muchacha llamada Naipú, que vivía a orillas del río y de quien se había enamorado. Pero Naipú prefirió los amores de un mortal, y se marchó con su amante en una canoa. El dios, enfurecido, produjo las cataratas para detenerlos.

En 1541, el adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca descubrió los "Saltos de Santa María" mientras cruzaba la costa atlántica desde el estado brasileño de Santa Lucía hasta Asunción del Paraguay. Formadas por más de 3 kilómetros de saltos de una altura media de 80 metros, las Cataratas -en guaraní "agua grande"- del Iguazú minimizan a las del Niágara, especialmente por su tamaño y colorido.

El río Iguazú, que nace en la zona brasileña de la Serra do Mar y fluye hacia el oeste en un curso sinuoso de 500 kilómetros para desembocar en el Paraná, arroja su caudal de agua desde una altura de 70 metros a través de 275 saltos diseminados en forma de media luna. Prácticamente todos se encuentran en territorio argentino, porque el límite pasa por la descomunal Garganta del Diablo, un desfiladero con paredes de agua de 150 metros de ancho por 700 de largo.

Dentro del Parque Nacional Iguazú, el río se ensancha 1.500 metros y tuerce hacia el sur, para luego retomar hacia el norte, formando una enorme U que contiene la gran falla que da lugar a un abrupto desnivel en el terreno. En esta curva abundan islas e islotes que fragmentan el río en numerosos brazos; cada uno de ellos dará lugar a un salto al llegar al barranco.

Como bien se dice en la región: "Argentina pone el espectáculo y Brasil cobra la entrada", porque para tener una visión de conjunto conviene cruzarse unas horas al país vecino. Sin embargo, para conocer los saltos de cerca y observar la increíble variedad de plantas y aves, lo mejor es explorar detalladamente las pasarelas y senderos argentinos.

Cuatro horas es lo mínimo que se requiere para recorrer los varios kilómetros de pasarelas. El paseo se divide en dos circuitos: el Inferior -cuya extensión es de 1 kilómetro y requiere más de una hora de caminata- y el Superior. Este último, tiene 700 metros de largo y recorrerlo lleva cerca de 30 minutos, es ideal para los amantes de la flora y el más descansado, ya que no hay que trepar y uno no corre peligro de mojarse. Conviene hacerlo a la mañana y dejar el Inferior para después de almorzar.

Es recomendable desembarcar en la isla San Martín, el peñón incrustado en el centro de los saltos más importantes donde se filmó gran parte de la película La Misión. Vale la pena, sobre todo para ver el salto Escondido y La Ventana, una extraña formación rocosa donde anidan los "jotes" (pajarracos enormes tipo buitres que sobrevuelan las cataratas).

El Parque Nacional Iguazú ocupa 55.000 hectáreas de selva tropical que alberga más de 2.000 especies conocidas de plantas, 400 variedades de aves -la tercera parte del total de las argentinas- y una serie de animales típicos, como el yaguareté, los lagartos o yacarés, coatíes, puercoespines, carpinchos, monos y hasta los auténticos macucos -especie de pavas de monte, que le dieron el nombre al sendero.

Ideal para recorrerlo en mountain bike, el Sendero Macuco es una picada de 4 kilómetros ubicada dentro del Parque Nacional, que atraviesa uno de los ambientes naturales más ricos del país.

Con la colaboración de Eduardo Sosa, de la Universidad
Nacional de Misiones, Argentina.
E-Mail: eososa@unam.edu.ar

Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/
link: http://www.cuco.com.ar/cataratas_del_iguazu.htm

Fotografía de Laura Barbero

lunes, 5 de septiembre de 2011

El indio y la canoa (leyenda guaraní)

En la selva misionera vivía un indiecito guaraní. Todas las tardes acostumbraba a navegar en su canoa río abajo, sobre todo cuando no llovía (porque en esa región del litoral argentino siempre llovía y, aún, sigue cayendo agua  a raudales). De vez en cuando, llegaba hasta el pueblo para rezarle una oración a la virgen. Era muy devoto, como sus ancestros que habían abrazado la fe cristiana sin abandonar sus propios ritos, lengua ni costumbres. Por estos lugares, gracias a los jesuitas, convivieron en un ámbito de mayor tolerancia y mesura y, cuando aquellos fueron expulsados, se refugiaron en la selva durante siglos. Así, de domésticos y sencillos que eran, volvieron a ser los mismos salvajes de siempre huyendo a través de la jungla. Había pasado mucho tiempo desde aquellos enfrentamientos donde la sangre había hecho su propio río. Ahora, él volvía  a ser el indio soñado en tantos encuentros mágicos junto a la cascada gigante donde cruzaban los senderos argentinos y brasileño-paraguayos. Porque allí reinaba en toda su extensión la naturaleza del mundo. Los límites de la selva los devoraba el agua que fluía con la fuerza de un dios poderoso. Y todo se parecía al edén de la tierra viva. No había dos lugares idénticos en el orbe. Este era inconmensurable y bello. Y su espacio lleno de misterio era su vida y su ilusión cuando tomaba el remo y desafiaba al  río amenazante remontando hacía la caída del agua. La Garganta del Diablo era una gran U, majestuosa y trepidante. Nadie nunca se había arrojado al vacio de la gran cascada, salvo los dioses que la habían creado. Allí el Iguazú produce grandes efluvios de azar que  impregna  el aire candente de la tarde, cuando los colores del arco iris brotan en los átomos suspendidos del agua.
A nuestro pequeño indiecito le gustaba descender en la ribera del río y buscar escarabajos que los comía fritos o descubrir huevos de iguanas y patos que tanto le gustaban en el desayuno. En sus travesías siempre había que ir con cuidado. Las serpientes y los yacarés deambulaban en su territorio en busca de una buena presa. Pero a él no lo intimidaban ningún bicho ni fiera salvaje. Estaba acostumbrado a los desafíos secretos  de la selva misionera.
Cuando regresaba a su aldea cumplía con sus obligaciones de buen muchacho ayudando a las madres en la recolección de las hojas de la yerba mate (le encantaba la infusión) o recolectando frutos silvestres. Cuando llegaba la noche, la sopa paraguaya hecha de maíz  se acompañaba con zapallo y  mandioca, su plato preferido. Por último se reunía con la gente de la aldea para fumar tabaco (a escondidas) y ver la danza de los espíritus malos que, al ritmo de los tambores y las sonajas, huían en la noche oscura.
Así crecía, en su propio mundo, con sus propias costumbres y en su propio orden cosmológico. Hasta que llegaron unos hombres más salvajes, con cruces y espadas...y acabaron con todos. Desde entonces él huye por la selva como un espíritu vivo, como un fantasma errante bajo la fuerza de Ñamandú (Dios del viento) y Tupá (Dios de la lluvia y el trueno) y corre secretamente por el edén de la morada eterna al que todos llaman Ivagá.
Por eso las jóvenes del lugar llevan flores en sus cabellos y túnicas de colores, pues dicen que los dioses buenos son benévolos con la naturaleza y los novios se enamoran en las aguas mágicas del mismo río.

Carlos Cabrera

miércoles, 2 de febrero de 2011

Provincia 25


¿Dónde ponemos la Provincia 25? Pues, en principio, es una idea que representa a todos los argentinos/as en el exterior; en América, Europa y España, con la  actitud  visible por conformar un grupo homogéneo de compatriotas con derecho al voto (y supongo que también a ser elegido). Hoy mismo la Provincia 25 se expande por cada rincón donde estamos organizados como colectivo y vive un argentino/a y su acción se ha hecho sentir, sobre todo a través de organizaciones espontáneas, en España, Francia y México. Sin embargo, mi preocupación en esta página plantea la siguiente pregunta: Qué sabemos de las 24 Provincias restantes, una vez que se responda con certeza, entonces sí, tendremos derecho a preguntarnos qué es la 25 que se está haciendo. Por de pronto (como lo hicimos con la Semana de Mayo del Bicentenario), el fin es ejercitar nuestra memoria para no perder el hilo conductor de nuestra identidad (y digo esto a favor de las tres generaciones de argentinos que habitamos el mundo). Aquí va un hermoso mapa para identificar cada territorio de nuestra Argentina (incluso lo haremos también con España y cada país en el que estemos organizados y en el cual vivimos aquellos que, por diferentes razones, hemos emigrado de nuestra tierra).